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Hydrochoerus hydrochaeris

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Capibara

Capibara hembra con sus crías en São Paulo, Brasil
Estado de conservaci�n
Preocupaci�n menor (LC)
Preocupación menor (UICN 3.1)[1]
Taxonomía
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Mammalia
Orden: Rodentia
Suborden: Hystricomorpha
Infraorden: Hystricognathi
Familia: Caviidae
Género: Hydrochoerus
Especie: H. hydrochaeris
Linnaeus, 1766
Distribución
Sinonimia

Sus hydrochaeris Linnaeus, 1766

Hydrochoerus hydrochaeris en el sur del Pantanal, Brasil

El capibara, chigüiro o carpincho (Hydrochoerus hydrochaeris)[nota 1]​ es una especie de roedor de la familia de los cávidos, nativa de Sudamérica. Es el roedor viviente de mayor tamaño y peso del mundo.[2]​ El otro miembro existente de ese género es el capibara menor (Hydrochoerus isthmius). Sus parientes cercanos incluyen a los conejillos de indias y los mocós, y está relacionado más lejanamente con el agutí, la chinchilla y el coipo. Habita humedales y bosques densos y vive cerca de cuerpos de agua. Es una especie muy social y se puede encontrar en grupos de hasta cien individuos, pero por lo general vive en grupos de diez a veinte individuos. El animal es cazado por su carne, piel (para indumentaria) y por la grasa contenida en su piel.[3]

Nombre común

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Uno de sus nombres comunes, capibara, proviene del guaraní "bapiÿvá" o "kapi’yva",[4]​ que significa ‘señor del pasto’ o ‘comedor de pasto’, respectivamente.[5][6]​ En la lengua tupí, el término es ka'apiûara, que significa ‘el que come hojas delgadas’, o ‘comedor de hierba’.[7][8]

Las palabras que componen el nombre científico, tanto hydrochoerus como hydrochaeris, vienen del griego ὕδρω (hydro "agua") y χοῖρος (choiros "cerdo"), viniendo a significar ‘cerdo de agua’.[9]

Suele denominarse de muchas maneras que varían según el país o la región:

Descripción

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Esp�cimen taxidermizado y esqueleto de capibara

Tiene un cuerpo pesado en forma de barril y una cabeza peque�a, con un pelaje pardo rojizo en la parte superior del cuerpo que se vuelve pardo amarillo. Puede crecer hasta 1,30 m de largo y llegar a pesar 65 kg. Presenta pies ligeramente palmeados, y de manera similar a otros c�vidos, carece de cola y cuenta con veinte dientes. Sus patas posteriores son algo m�s largas que las anteriores, y los hocicos son romos, con ojos, narinas y orejas en la parte superior de la cabeza. Las hembras son ligeramente m�s pesadas que los machos.[9]

Su cariotipo tiene 2n = 66 y NF = 102, lo que significa que tiene sesenta y seis cromosomas con un total de ciento dos brazos.[21][22]

Cuerpo y pelaje

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Los capibaras macho poseen una gl�ndula odor�fera bastante notoria sobre sus narices[23]

El cuerpo, que carece de cola,[24]​ es de forma maciza y redonda, con el tronco grueso y cuatro patas cortas. Las patas anteriores tienen cuatro dedos y las posteriores tienen tres, expuestos en manera radial. Los dedos gruesos y parecidos a pezu�as presentan unas peque�as membranas que los unen interdigitalmente. Los capibaras alcanzan una longitud de 1 a 1,30 m y una altura a la espalda de 50 a 60 cm;[25]​ las hembras suelen ser un poco m�s grandes que los machos. El peso medio es de 50 kg en los machos y 61 kg en las hembras; sin embargo, el peso real puede variar entre 27 y 65 kg.[26][27][28]​ El extinto Neochoerus sulcidens era significativamente m�s grande.

El pelaje es largo y �spero, pero en algunas partes es tan fino que se puede apreciar la piel a trav�s de �l. Esto hace que sean unos animales propensos a las insolaciones, y para evitarlo, se revuelcan en el barro para protegerse la piel del sol.[29]​ La coloraci�n va de un pardo rojizo al gris en la parte superior, mientras que la parte inferior tiene un color pardo amarillo. Algunos ejemplares tienen manchas negras en la cara, en el lado exterior de las patas y en la parte trasera. La longitud del pelo va de 30 a 120 mm.

Cabeza y dientes

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Su cr�neo se parece notablemente al de sus parientes c�vidos, hasta en las mismas proporciones generales

Tienen una cabeza notablemente ancha y grande. En relaci�n con los parientes m�s pr�ximos al capibara, el hocico es m�s grande y redondeado, mientras que las narinas son peque�as y est�n bastante separadas. En los ejemplares machos, la punta del hocico est� calva y dotada de una prominencia correspondiente a la gl�ndula olfativa. Las orejas son peque�as y redondas, mientras que los ojos se encuentran situados en los lados y tambi�n son peque�os. Como en muchos animales que tienen un estilo de vida parcialmente acu�tico, los ojos, las orejas y las narinas del carpincho se encuentran situados en la parte superior de la cabeza,[24]​ de manera que cuando salen a respirar del agua o a observar lo que les rodea, casi no sobresalen de la superficie.[30]

Vista detallada de los incisivos

La f�rmula dental de este animal es de 1-0-1-3; lo que quiere decir que cada mitad de mand�bula presenta un diente incisivo, un premolar y tres molares, con un total de veinte dientes.[29]​ Los blancos incisivos est�n dotados de un surco y, como en todos los roedores, est�n agrandados y transformados en incisivos sin ra�z. Detr�s de los incisivos se abre un espacio denominado diastema. Los dientes posteriores tampoco tienen ra�ces y tienen una morfolog�a compleja; consisten en prismas de esmalte dental en forma de coraz�n o de barras, que est�n separadas por capas de cemento. Como en otros roedores, los dientes incisivos y molares de las capibaras crecen constantemente para compensar el desgaste continuo.[5]

Distribuci�n y h�bitat

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Picabuey (Machetornis rixosa rixosa) sobre un capibara macho en el Pantanal, Brasil

Su enorme �rea de distribuci�n comprende casi toda Sudam�rica al este de los Andes en las cuencas del r�o Orinoco, del Amazonas y del R�o de la Plata; cubriendo desde el este de Venezuela y la Guyana hasta Uruguay, Paraguay y en gran parte del norte de Argentina, mayormente en la provincia de Corrientes.[25]

Pueden vivir en diferentes tipos de h�bitat, pero muestran preferencia por algunos en concreto. Suelen encontrarse cerca de lagos, r�os, marismas o manglares.[25]​ Tambi�n necesitan un suelo firme para dormir, idealmente con una vegetaci�n espesa que les sirve de protecci�n. Para alimentarse no tienen problema en adentrarse por la sabana y herbazales. La mayor densidad de poblaci�n de capibaras se encuentra en las extensas zonas h�medas de Sudam�rica, como el Pantanal, o la regi�n de los Llanos del norte del continente, ba�ada por el r�o Orinoco. Viven mayoritariamente en las llanuras, pero tambi�n habitan en altitudes de hasta 1300 m s. n. m. En comparaci�n con otras especies animales de Sudam�rica, las capibaras toleran bastante bien los cambios de h�bitat provocados por la actividad humana, y tambi�n pueden sobrevivir en zonas transformadas en plantaciones o pastos.

Comportamiento

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Actividad

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Chig�ire en los Llanos, Venezuela

Los carpinchos son animales principalmente crepusculares. Pasan el calor del d�a en agujeros en el barro o dentro de las aguas.[25]​ Para dormir se esconden entre una vegetaci�n espesa; no les hace falta ninguna cueva. En cambio, en las zonas donde son molestados por las actividades humanas, cambian y adoptan un estilo de vida nocturno.

Si un carpincho advierte peligro, avisa a los dem�s con un ladrido corto, y de inmediato todos corren trotando con una velocidad equiparable a la de un caballo a fin de ponerse a salvo en el agua. Pueden bucear y permanecer bajo el agua hasta cinco minutos, y son capaces de nadar con todo el cuerpo sumergido excepto las orejas, los orificios nasales y los ojos. Charles Darwin describ�a as� el comportamiento de esta especie:

Durante el d�a est�n tendidos entre las plantas acu�ticas o van tranquilamente a pacer la hierba de la llanura. Vistos desde cierta distancia, su paso y su color les hace parecerse a los cerdos; pero cuando est�n sentados, vigilando con atenci�n todo lo que pasa, vuelven a adquirir el aspecto de sus cong�neres los cavias y los conejos.

Vida social

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Grupo de capibaras en Buenos Aires, Argentina

Los capibaras viven en grupos, que pueden estar constituidos por una pareja y sus cr�as, o por un grupo m�s grande de ejemplares adultos. La medida de los grupos var�a entre seis y veinte animales. En algunos casos raros tambi�n se puede observar ejemplares solitarios, casi siempre machos adultos.

Ejemplares adultos y sus cr�as nadando, en Uberl�ndia, Brasil

La medida de los grupos y su estilo de vida depende de la estaci�n del a�o y del h�bitat. Durante la estaci�n lluviosa, se extienden por una gran regi�n, de manera que disminuye la medida del grupo. Durante esta estaci�n, comen mucho y acumulan una reserva de grasa. La cr�a de los reci�n nacidos tambi�n se produce principalmente durante la estaci�n lluviosa. Durante la estaci�n seca, muchos ejemplares se re�nen alrededor de los r�os y lagos m�s grandes, formando grupos m�s numerosos. Durante esta estaci�n, la mortalidad es notablemente m�s alta, ya que aumenta el hambre y las enfermedades y con la desaparici�n de las plantas que les sirven de protecci�n, las capibaras son m�s vulnerables a los ataques de los predadores. Investigadores de Venezuela indican una media de los grupos de 5,6 animales durante la estaci�n de lluvias y de 15,9 en el mes de marzo, el m�s seco. En periodos prolongados de sequedad, se pueden formar grandes grupos de hasta 100 ejemplares, que se re�nen cerca de las aguas que quedan. Aunque estos agrupamientos son inestables y no duran mucho.

Cada grupo tanto familiar como mixto est� liderado por un macho dominante,[30]​ que normalmente ocupa esta posici�n durante muchos a�os. Despu�s vienen una o diversas hembras con sus cr�as y a veces los machos subordinados tambi�n forman parte del grupo. La jerarqu�a suele ser estable y estar bien marcada tanto entre los machos como entre las hembras, y se establece por medio de combates parcialmente agresivos.

Cada grupo habita en un territorio de entre 5 y 17 hect�reas,[31]​ aunque los animales suelen permanecer dentro de una regi�n de unas 10 hect�reas de superficie, que defienden contra las incursiones de otros ejemplares de la misma especie. Marcan el territorio por medio de gl�ndulas odor�feras;[31]​ en los machos se encuentran situadas sobre la nariz, y los dos sexos tienen en la regi�n del ano (gl�ndulas anales).

Se comunican entre ellos por medio de una variedad de vocalizaciones. Entre ellos hay un sonido parecido al ronroneo de los gatos, que indica sumisi�n, un grito de alarma parecido a un ladrido de perro, una manera de clic que expresa felicidad, silbidos estridentes y gru�idos.[32]

Alimentaci�n

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La dieta se compone principalmente de hierba terrestre y la complementa de vez en cuando con plantas acu�ticas. A veces entran en plantaciones y se alimentan de ca�as de az�car, sand�as o ma�z. La creencia extendida de que los peces tambi�n forman parte de la dieta de los capibaras es falsa. Tienen un aparato digestivo extremadamente eficiente que les permite subsistir con una dieta el 75 % de la cual se compone de solo entre cuatro y seis especies de plantas,[33]​ y despu�s dejan de comerlas durante un tiempo, permitiendo que las plantas de estas especies se recuperen antes de volver a com�rselas.[34]

Su aparato digestivo presenta diversas adaptaciones a su dieta, como un intestino m�s largo y un ciego en forma de saco agrandado. De manera similar a otros roedores, como los cobaya, o los lagomorfas, los carpinchos practican la coprofagia o ingesti�n ocasional de los excrementos. Las heces fecales son una forma blanda y adhesiva de excrementos, que est�n fermentados por unas bacterias especiales en el ciego, y que son vueltos a ingerir inmediatamente despu�s de la excreci�n. De esta manera, pueden extraer el m�ximo de nutrientes de sus alimentos ricos en celulosa.[25]​ Cuando los excrementos son expulsados definitivamente por segunda vez, son ovales y secos.

Las capibaras, como las cobayas, no pueden producir vitamina C por s� mismas, de manera que han de obtenerla por medio de su alimentaci�n. En algunos ejemplares en cautiverio, que hab�an estado evidentemente mal alimentados, se ha observado casos de escorbuto.[35]

Reproducci�n

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Madre con una camada t�pica de unas cuatro cr�as
Familia de capibaras, zool�gico Ouwehands Dierenpark, Pa�ses Bajos

Cuando est� en celo, el olor de la hembra cambia sutilmente y los machos cercanos comienzan a perseguirla.[36]​ Adem�s, la hembra alerta a los machos de que est� en celo silbando por la nariz.[37]​ Durante el apareamiento, la hembra tiene la ventaja y la elecci�n de aparearse. Los capibaras se aparean s�lo en el agua, y si una hembra no quiere aparearse con un determinado macho, se sumerge o sale del agua.[37][38]​ Los machos dominantes son muy protectores con las hembras, pero normalmente no pueden evitar que algunos de los subordinados copulen.[36]​ Cuanto m�s grande es el grupo, m�s dif�cil es para el macho vigilar a todas las hembras. Los machos dominantes aseguran significativamente m�s apareamientos que cada subordinado, pero los machos subordinados, como grupo, son responsables de m�s apareamientos que cada macho dominante.[36]​ La vida del esperma del capibara es m�s larga que la de otros roedores.[39]

Hembra adulta amamantando

El aparejamiento puede tener lugar en cualquier �poca del a�o, pero la mayor�a de nacimientos suelen ser en la estaci�n lluviosa (de abril a mayo en el norte de Sudam�rica y en octubre al sur del continente). Generalmente, cada hembra pare una vez por a�o, pero si las condiciones clim�ticas son favorables pueden hacerlo dos veces. El periodo de gestaci�n dura unos 110 d�as en la subespecie septentrional y unos 150 en la meridional. El ciclo de estro femenino ocurre cada 7.5 d�as; permanece receptiva solo durante 8 horas.[40]​ Las capibaras son mult�paras, y cada parto se compone de una media de cuatro cr�as, pero puede variar entre una y ocho.[22][41]​ El parto se produce en tierra y la hembra se re�ne con el grupo a las pocas horas de dar a luz a los capibaras reci�n nacidos, que se unen al grupo en cuanto son m�viles. Al cabo de una semana, las cr�as pueden comer hierba, pero siguen mamando -de cualquier hembra del grupo- hasta que se destetan alrededor de las 16 semanas. Las cr�as forman un grupo dentro del grupo principal.[24][5]​ Ambos sexos asumen la madurez sexual aproximadamente a los veintid�s meses de edad.[24]​ Se ha observado la aloparentalidad en esta especie.[38]​ La reproducci�n alcanza su punto m�ximo entre abril y mayo en Venezuela y entre octubre y noviembre en Mato Grosso, Brasil.[22]

Su longevidad en estado natural var�a entre ocho y diez a�os, mientras que los ejemplares en cautividad pueden llegar a los doce a�os.[25][42]

Depredadores

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Sus depredadores naturales m�s importantes son f�lidos como jaguares, pumas u ocelotes, y tambi�n los zorros selv�ticos, las anacondas y caimanes los suelen atacar frecuentemente. A veces, las cr�as son v�ctimas de aves de presa como las harp�as.[25]

Relaci�n con los humanos

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Huella de carpincho en Uruguay

Los pueblos ind�genas sudamericanos ya los cazaban para consumir la carne, aprovechaban la piel y usaban los dientes incisivos con fines decorativos. Tambi�n tienen un papel en la mitolog�a de estos pueblos. En las creencias tradicionales de los yanomami (grupo �tnico de Venezuela y Brasil) "cada reci�n nacido tiene un doble en forma de chig�iro o de danta quien le prove�a fuerza vital, siendo as� que si el animal mor�a tambi�n la persona".[43]​ En los llanos de Venezuela es frecuente domesticarlos o criarlos para consumo humano.

Talabarter�a

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Son cazados por su piel y su carne.[44]​ En las naciones (rioplatenses) de Argentina y Uruguay hay cazadores profesionales conocidos como �carpincheros�, que practican la caza del citado mam�fero con fines comerciales. Tambi�n son muy numerosas las personas que los cazan para uso propio, y del mismo se suele aprovechar su piel como un cuero, de color marr�n claro y con peque�as manchas m�s claras, el cual es especialmente apreciado para la talabarter�a en Venezuela, Paraguay y en Argentina para la confecci�n de guantes, calzado, cinturones y chaquetas de cuero. Tambi�n a partir de la misma se elaboran bridas, monturas y f�stigas.[45]​ De la grasa del capibara se extrae su aceite, el que se emplea como un medicamento de origen natural.

Alimento

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Su carne es magra y presenta un muy bajo contenido de colesterol.[46]​ Es consumida especialmente en las llanuras de Colombia y Venezuela, donde la salan despu�s de secarla, la ponen en escabeche y se la comen en los d�as de abstinencia. Es creencia extendida en Sudam�rica que existir�a un antiguo documento eclesi�stico oficial que la clasificar�a entre los �pescados�, por motivo de su modo de vida acu�tico, su olor similar al del pescado y su piel poco peluda,[29][4][47][48]​ aunque es una leyenda, y existen leyendas similares en otras religiones de la Tierra sobre otros animales acu�ticos, como por ejemplo los castores.

En Argentina, Brasil y Uruguay, la carne sirve principalmente para hacer salchichas. En la Argentina hasta existen criaderos comerciales de la especie en algunas provincias del litoral fluvial, coincidentemente, Argentina (22 %) presenta la segunda incidencia de leptopirosis m�s alta de Am�rica Latina por cada 100 000 habitantes.[49][50]​ En la regi�n de los llanos de Colombia y Venezuela, a causa de los m�ltiples usos de este animal, ya hay intentos de criar a los chig�iros, similares a la experiencia argentina; en granjas con fines comerciales.[51]

Zonas urbanas

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En 2020, en Argentina los carpinchos fueron avistados en zonas urbanas en la provincia de Buenos Aires, en un barrio privado ubicado en la localidad de Tigre. El barrio, un emprendimiento inmobiliario de lujo, fue construido sobre humedales en torno al r�o Paran�, territorio aut�ctono de los animales. Sin embargo, los lagos artificiales y las casas con parques generan un entorno id�neo para los roedores, que han vuelto a sus tierras y se reprodujeron considerablemente, causando problemas a los vecinos. Frente a las quejas de los mismos, el apoyo a los carpinchos se volvi� un fen�meno viral en redes sociales y medios de comunicaci�n, con grupos ecologistas solicitando la aprobaci�n de la ley de humedales,[52][53]​ situaci�n que provoc� desentendimientos en el sector pol�tico y debates en la sociedad.[54]

Capibaras en zool�gicos

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Capibaras descansando en el Zool�gico de Ueno en Jap�n

Los capibaras se han adaptado bien a la urbanizaci�n en Sudam�rica. Pueden encontrarse en muchas zonas de zool�gicos y parques,[55]​ y pueden vivir 12 a�os en cautividad, m�s del doble de su vida salvaje.[42]​ Los capibaras son d�ciles y suelen permitir que los humanos los acaricien y les den de comer, pero normalmente se desaconseja el contacto f�sico, ya que sus garrapatas pueden ser vectores de la fiebre maculosa de las Monta�as Rocosas.[56]

La Asociaci�n Europea de Zoos y Acuarios pidi� a Drusillas Park, en Alfriston (Sussex, Inglaterra), que mantuviera el libro geneal�gico de los capibaras para controlar las poblaciones cautivas en Europa. El libro geneal�gico incluye informaci�n sobre todos los nacimientos, muertes y movimientos de los capibaras, as� como su parentesco.[57]

Sistem�tica y taxonom�a

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Cavia aperea, peque�o roedor de Sudam�rica, est� estrechamente relacionado con Hydrochoerus hydrochaeris

El capibara y el capibara menor pertenecen a la subfamilia Hydrochoerinae junto con los moc�s. Los carpinchos vivos y sus parientes extintos se clasificaban anteriormente en su propia familia Hydrochoeridae.[22]​ Desde 2002, los estudios filogen�ticos moleculares han reconocido una estrecha relaci�n entre Hydrochoerus y Kerodon,[58]​ apoyando la colocaci�n de ambos g�neros en una subfamilia de Caviidae.[21]​ Las clasificaciones paleontol�gicas utilizaban anteriormente Hydrochoeridae para todos los carpinchos (vivos y extintos), mientras que utilizaban Hydrochoerinae para el g�nero vivo y sus parientes f�siles m�s cercanos, como Neochoerus,[59][60]​ pero m�s recientemente han adoptado la clasificaci�n de Hydrochoerinae dentro de Caviidae.[21]

Los antepasados f�siles de Hydrochoerus hydrochaeris, est�n representados por diversos g�neros a partir del Mioceno superior.[61]​ Las formas m�s primitivas est�n clasificadas dentro la subfamilia de los cardiaterinos, que aunque es parafil�tica, los representantes m�s recientes del grupo se desarrollaron a partir de ellas. Se conoce la subfamilia de los protohidroquerinos del Plioceno, con el �nico g�nero Chapalmatherium (tambi�n conocido como Protohydrochoerus). El cr�neo de estos animales era el doble de grande que el del H. hydrochaeris actual, y sus miembros tambi�n eran considerablemente m�s largos. La subfamilia de los hidroquerinos, a la cual pertenece el H. hydrochaeris, apareci� en el Plioceno superior.[61]​ Todos los restos f�siles de roedores gigantes provienen del continente americano.

En cuanto al nombre cient�fico correcto del g�nero, hay una larga controversia entre el nombre Hydrochoerus, creado por Brisson en 1762, y el nombre Hydrochaeris, instaurado por Br�nnich en 1772. Ambos nombres provienen de las palabras griegas hydros (agua) y choiros (puerco). El nombre dado por Brisson fue rechazado durante mucho tiempo, ya que no se conformaba en las normas de la nomenclatura binomial. Aunque la Comisión Internacional de Nomenclatura Zoológica declaró válido el nombre de Hydrochoerus con motivo de su amplio uso, de manera que Hydrochoerus hydrochaeris es el nombre científico correcto.

Conservación y amenazas

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Muchos de los hábitats adecuados para esta especie se encuentran en regiones muy utilizadas para el pastoreo. Como los humanos preparan fuentes de agua para sus animales, minimizan la cantidad de carnívoros por medio de la caza y como los bovinos mantienen la hierba corta, en muchas zonas se ha producido un aumento de su población. Censos de los latifundios bovinos de la región de los Llanos revelaron una densidad de Hydrochoerus hydrochaeris de entre 50 y 300 por km². Los propietarios de terrenos de pastoreo los persiguen, especialmente durante la estación seca, ya que consideran que las capibaras arrasan con la comida de sus animales. Sin embargo muchas personas consideran que es cruel la matanza de dicho animal por parte de estos latifundistas, ya que se hace a garrotazos, disparos o con perros de caza.

En Brasil principalmente, existen personas que creen que es bueno cazarlas por los daños que supuestamente ocasionan en los cultivos industriales; tales como el de la soja y el mijo, y especialmente en las plantaciones de arroz, en donde podrían causar una devastación considerable. En dichos sitios se les considera como a una plaga.[51]

En las regiones en que son cazados en cantidades comerciales, como por ejemplo en las regiones de la frontera colombo-venezolana, ya son raros sus avistajes por parte de los locales.[cita requerida] En otras naciones, como en Perú, su número se ha reducido drásticamente o han desaparecido como consecuencia de su consumo voraz o la desaparición de su hábitat.[cita requerida] Aunque, en general son abundantes y tienen en una amplia distribución en otras regiones del continente suramericano, no se los considera una especia amenazada por tal motivo.

Ejemplar de compañía con un arnés

Domesticación

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  • Argentina: Estos animales silvestres no pueden pasar por un proceso de domesticación, no solo por la alteración del ecosistema, sino porque también la tenencia de fauna silvestre se encuentra penada por la Ley N° 22.421[62]
  • Estados Unidos: Aunque es ilegal en algunos estados,[63]​ los capibaras se mantienen ocasionalmente como mascotas en Estados Unidos.[64]

Notas

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  1. Estas tres formas aparecen en el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española:

Referencias

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Enlaces externos

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